Vivimos por encima de las posibilidades de la
batería del teléfono. No nos llega ni al mediodía. Y nada nos deja más indefensos
que una batería que se agota y nos
desconecta del resto del mundo.
Hace pocos
años parecía que la ligereza era el primer mandamiento de los usuarios de las
nuevas tecnologías. Los teléfonos y ordenadores adelgazaban y se volvían cada
vez más livianos.
Todo esto se
ha dado la vuelta porque aunque nos
compremos el teléfono más ligero del mundo, estamos dispuestos a cargar con una
batería adicional o dos.
De hecho, una batería adicional es una nueva
necesidad que repentinamente se nos ha creado. ¿Será
el regalo estrella de estas Navidades? Un amigo ha invertido en ello y asegura
que le ha cambiado la vida. “Un antes y un después”. Todo sea por evitar la
ansiedad que nos produce comprobar
que a la batería le queda un 10% de vida.
Otros han desarrollado una vista de lince para
encontrar el único enchufe libre de un bar. A
veces escogen mesa siguiendo ese único criterio: un enchufe para cargar el teléfono.
Y esto ya no es ninguna excentricidad, es la norma.
Si
experimentas angustia cuando tu batería cae en picado y anuncia que solo tiene
un 20% de donde tirar, sabes de lo que hablo. Ríos de tinta han corrido para explicar que la tecnología
de las baterías de los smartphones está bastante retrasada respecto al
desarrollo del resto de los componentes del teléfono. Y por lo que se ve será
así por una buena temporada. Habrá que llevarlo con resignación (y con cargadores
y baterías adicionales).
Decía Clifford Nass, uno de los profesores
más peculiares de la Universidad de Stanford (iba a clases con un chándal,
zapatillas, camisa de seda y corbata) que ningún
teléfono sería perfecto hasta que no se integrara en nuestro cuerpo como un
chip. Mientras lo decía se tocaba alguna zona entre el hígado y el bazo. De
ese modo, decía, nunca lo perderíamos ni se quedaría descargado. Alimentaríamos
el teléfono con nuestra energía. “¿Podemos aspirar a algo mejor?” Mientras
elucubraba sobre el futuro de los teléfonos móviles, el profesor Nass le chillaba
a su iPhone 4 (era 2011) al que consideraba un aparato imperfecto pero del que
no era capaz de separarse.
Uno de los
periodistas más nerd en activo es Matthew Panzarino,
editor de The Next Web, asegura que la
consciencia de la agonía de la batería cambia nuestro comportamiento, y no
solo porque busquemos un enchufe por encima de un marco incomparable para
nuestra cena romántica.
Según Panzarino, inconscientemente empezamos a usar
el teléfono condicionados por la escasez real o la amenaza de escasez de la
batería.
Del mismo modo, este experto cree que el modo en que se diseñan las
aplicaciones de teléfonos y tabletas también está cambiando a tenor de la
necesidad de que la batería aguante el mayor tiempo posible.
Esto es lo que
dice el periodista más nerd que en el mundo ha habido:
“Puede que te
hayas dado cuenta o puede que no, pero todo lo que haces con tu Iphone (aunque menciona
un producto de Apple dice que sus
teorías son aplicables a cualquier smartphone) está sutilmente afectado por tu
conocimiento del nivel de tu batería. Escoges oscurecer la pantalla en lugar de
ver un vídeo o escuchar música. Enciendes y apagas el bluetooth como un
maniático. Dejas de utilizar tus aplicaciones de geolocalización. Te pones
nervioso a medida que avanza el día y languidece tu teléfono y empiezas a
pensarte mejor qué fotos haces y qué publicas en las redes sociales.
Normalmente dejas el teléfono en un sitio tranquilo, no quieres tocarlo, pero
sin perder de vista el estado de la batería hasta que la ves morir”.
Según Panzarino, las propias aplicaciones están
naciendo muy limitadas por la poca potencia de las baterías de los dispositivos. “Los desarrolladores podrían hacer cosas muy ‘cool’y emplear los
servicios de localización de un modo más agresivo pero …". En el mercado ya se sabe que una
aplicación que coma mucha batería no va a tener éxito.
Mattews Panzarino
cree que Apple será la primera en conseguir la cuadratura del círculo. Una
batería a la altura de nuestro abuso sistemático del teléfono. Además de las
investigaciones de Apple en el mundo de las baterías, dice que tienen
“voluntad” de poner en el mercado lo antes posible los inventos que
funcionan. Aunque reconoce que tras bambalinas se dice que la última
versión del HTC One es el teléfono que reporta una vida más larga de sus
baterías.
Mientras
tanto, otras fuentes revelan cómo nos comemos la batería, en qué tiempo y qué
marcas son las que mejor aguantan el tirón.
Panzarino, a pesar de su probada condición de nerd
también tira la toalla y recomienda a los usuarios desesperados que adquieran
una batería adicional o que vayan con el cargador a todas partes y se entrenen
en avistar enchufes. De momento no queda otra.
Confieso que he hecho alguna excentricidad por conseguir un enchufe y que aún no tengo batería adicional.
Pd. Tengan en cuenta
queridos lectores que, según aseguran usuarios estadounidense que ya se han
enganchado al 4G, a altas velocidades la batería se esfuma. Avisados quedáis.

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